Con la autoridad que me da ser una fan super creyente de Fringe, estoy en condiciones de afirmar que es posible que esté viviendo en un universo alternativo y suspendido en el tiempo, y no en un limbo... Mientras cada persona con la que hablo parece tener algo que hacer o estar embarcada en sus proyectos personales, sigo sin poder definir y explicar firmemente a mi gente cercana qué haré en las próximas semanas (obviamente no tengo idea de dónde estaré en un par de meses).
El plan B sigue pareciéndome aún un muy buen plan (emocionante sobre todo), aunque arriesgado, y quizás no convencional para lo que se supone que debería estar haciendo, blablabla (lo que me da pistas de que no estoy totalmente loca y voy por el buen camino es que mis padres parecen creer que es una buena decisión). Sin embargo, algunos detalles que he contado a unos pocos amigos hicieron automáticamente que pusieran cara de pena e intentaran animarme (¿?). Por eso, esta vez, si todo sale como espero, no planeo notificar a todo mi planeta de a dónde voy, por qué, cuándo, cuándo vuelvo, etc. Preferiría que todo fuera dándose espontánea y naturalmente.
De momento, mi agenda de los próximos cuatro días incluye unas mini-vacaciones-regalo, con yacimiento arqueológico y calor a muerte incluidos. Viajaré en tren, cosa que adoro y siempre me trae buenos recuerdos, y trataré de relajarme y prepararme para el miércoles crucial.
Nos vemos a la vuelta¡¡